domingo, 14 de junio de 2015

¿MIENTRAS MAS PASAN LOS AÑOS, MAS SABIOS SE VUELVEN?

Como bien sabemos o podemos observar, la mayoría de las investigaciones realizadas por cualquier profesional en psicología, se ha centrado básicamente en un pequeño puñado de temas, tales como la salud, la enfermedad, la depresión, la mala alimentación y entre otros más, aduciendo que son los más importantes en lo que respecta al adulto mayor; sin embargo, se ha dejado – quizá muchas veces -  de lado aquellos atributos y características positivas que pueden estar presentes en este grupo etáreo.

A partir de lo dicho, en este post me interesa tocar un tema que quizá muchos de nosotros lo hemos dicho en algún momento y es que me estoy refiriendo a la típica frase “mientras más viejo, más sabio se vuelve”. Pero antes de adentrar al tema, creo pertinente definir lo que es la sabiduría. Toro (2005) no dice que es el dominio de vastos conocimientos, así como también es la facultad de pensar con cordura y sensatez. Por su parte, Fernández et al (1999) nos manifiesta que la sabiduría puede ser considerada como una característica psicológica en donde intervienen diversos aspectos, tales como cognitivos, afectivos, prácticos, etc.

Holliday y Chandler (citado en Fernández et all, 1999) establecieron dos factores esenciales de la sabiduría y por ende de los sabios: 


De lo que llevo dicho, entonces vale la pena saber si la sabiduría vendría a ser un atributo propio de la vejez. Al respecto, vale descartar dicha posibilidad; puesto que, la sabiduría también puede ser un atributo presente en los jóvenes, aunque esta se da en menor medida que en el caso de los adultos mayores. Esto va a depender en la medida que vayan dando respuestas a tareas que se presenten en la vida diaria, por lo tanto, cada grupo etáreo (adultos mayores y jóvenes) resolverá de manera más sabia las situaciones que conoce mejor.

Entonces, cabe concluir que la sabiduría puede estar presente tanto en los jóvenes como en los adultos mayores; sin embargo, se presenta con mayor frecuencia en el segundo grupo, quizá por el simple hecho que han vivido más años y por lo tanto tienen muchas más experiencias que pueden ponerlas de manifiesto a la hora de brindar un consejo, porque como bien sabemos, los adultos mayores siempre tienen un excelente consejo que darnos cuando más lo necesitamos.

REFERENCIAS:

  • Fernández, R., Moya, R., Iñiguez, J. & Dolores, M. (1999). “Qué es la psicología de la vejez”. Madrid: Biblioteca Nueva. 229 pps. 

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