Como
es sabido, la esperanza de vida del sexo femenino es mayor que en el caso de
los hombres y por ende, la población de ancianos la conforman sobre todo las
mujeres por el simple hecho – como ya se dijo en líneas previas – que viven más
años que el sexo opuesto. Como podemos ver en la figura 1.2, se aprecia la gran
diferencia entre los sexos en relación a la esperanza de vida en un periodo de
22 años. Observando dicha figura, podemos percatarnos que los varones de raza
blanca tenía una esperanza de vida 72,3 años mientras que las mujeres de la
misma raza presentaban una esperanza de vida de 80 años; es decir, siete años
más que el hombre.
Una
explicación a este tema de la esperanza de vida en relación con los géneros es
quizá porque los varones son mucho más proclives a llevar una vida desordenada;
es decir, fumar y beber en exceso, a esto añádase que ellos tienden a realizar
trabajos mucho más forzosos y por ende, se cree que estas posibles diferencias
medioambientales demuestran el por qué se da mayor mortalidad en los varones.
Sin embargo, expertos afirman que aunque se trate de contrarrestar estos
factores externos - que provocan que los varones mueran más rápido – la
desigual perdurabilidad de ambos sexos estaría mantenida porque presenta causas
biológicas. (Blesky, 2001).
En la
siguiente figura que estoy presentando, se puede apreciar que en los países
desarrollados las mujeres viven entre un aproximado de 4 a 9 años más que los
hombres, dado que tienen que subsistir a la maternidad, las mujeres son
biológicamente el sexo más fuerte. Entonces podemos decir que en los países
desarrollados, la mayoría de la población anciana está conformada por el sexo
femenino.
Para
finalizar, quisiera añadir un dato que me pareció bastante interesante y es que
Montserrat Guillén Estany (2006) nos cuenta que a partir de los 65 hasta los 90
años, los hombres van a experimentar un detrimento de aproximadamente 0,5 años
de esperanza de vida residual, mientras que las mujeres desde los 65 años van
perdiendo por cada año vivido adicional un aproximado de 0.7 años de esperanza
de vida residual, pero su esperanza de vida superará al de los hombres en todas
las edades.
Referencias:
- Montserrat Guillén Estany (2006). “Longevidad y dependencia en España: consecuencias sociales y económicas”. España: Bilbao. Disponible en: https://books.google.com.pe/books?id=xJ0lLOfnk8cC&pg=PA156&dq=la+esperanza+de+vida+es+mayor+en+hombre+o+mujeres&hl=es-419&sa=X&ei=oHk0VfyQF4KgNtS8gKgE&ved=0CCwQ6AEwAw#v=onepage&q=la%20esperanza%20de%20vida%20es%20mayor%20en%20hombre%20o%20mujeres&f=false
- Belsky, J. (2001). “Psicología del envejecimiento”. España: Paraninfo Thomson Learning.


El incremento poblacional que tiene este grupo etario tiene un rostro femenino; es por ello que deben conducirse más investigaciones y estudios sobre el rol de la mujer adulta mayor que abarquen aspectos específicos. El hecho de vivir más años que los varones puede, a simple vista, ser considerado como algo positivo o "mejor"; sin embargo, al llegar a edades más avanzadas, incrementa el riesgo de enfermedades crónicas así como también de abandono y de viudez, que puede llevar a la depresión.
ResponderEliminarConcuerdo en lo que expones. Por ello es de importancia que las autoridades hagan algo ante este crecimiento, y como bien dices, al llegar a edades más avanzadas, hay mayor probabilidad del riesgo de contraer enfermedad, por eso es momento que se tomen cartas en el asunto en temas de prevención. Gracias por tu visita
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